Explora el agua de origen, los desniveles sutiles, los canales cubiertos, el desgaste de la piedra, los tanques de decantación, la distribución, los baños, las fuentes y las alcantarillas como un único sistema urbano.
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Un acueducto romano tomaba agua de una fuente situada más alto que la ciudad y la conducía cuesta abajo por una pendiente suave y cuidadosamente controlada. Lo difícil nunca fue la distancia, sino mantener la superficie del agua a la altura correcta y el caudal a la velocidad correcta. Si la pendiente era demasiado pronunciada, el canal se desgastaba; si era demasiado suave, el agua se estancaba y depositaba arena y cal a su paso.
Observa todo el recorrido desde el manantial hasta la ciudad y descubre dónde se invierte el desnivel.
Lo que mueve el agua no es una bomba. Es el terreno y la gravedad.
El punto de partida que lleva el agua desde una fuente en la ladera de la montaña hacia la ciudad. No solo el volumen, sino el desnivel, determina todo el diseño.
Muestra las estructuras visibles y las tuberías ocultas, desde la fuente hasta la salida en la ciudad, como un único sistema.
La superficie del agua sigue descendiendo ligeramente, equilibrando la velocidad del caudal con la carga sobre el canal.
Lee no solo los arcos de piedra visibles, sino también el canal cubierto, el tanque de decantación, el tanque de distribución y las tuberías dentro de la ciudad.
Un estado en el que se mantienen el volumen, la pendiente y la distribución.
El agua llega a las fuentes y los baños de forma constante, y el excedente fluye hacia las alcantarillas.
Sigue limpiando el tanque de decantación e inspeccionando el canal, y ajusta las salidas del tanque de distribución.