Orígenes humanoides: ¿cuándo una máquina con forma humana se convirtió en un robot?
Añade una capacidad a la vez al mismo esqueleto mecánico —una leva que recuerda un movimiento, actuadores que aplican torque a las articulaciones, sentidos de inclinación y de la planta del pie, y la retroalimentación que recupera un cuerpo que cae— y siente la diferencia entre tener forma humana y responder como un humano.
Torso, pelvis, piernas, brazos. Por muy fielmente que el contorno se parezca a una persona, este esqueleto no conoce su propio estado y no genera fuerza alguna. Lo que hace funcionar a un humanoide no es la silueta, sino una circulación cerrada de articulaciones, actuación, detección y control. Añade una capacidad a la vez al mismo cuerpo y comprueba dónde se encuentra ese límite.
Gira el esqueleto de la máquina y encuentra las articulaciones que transmiten la fuerza desde la pelvis hasta las plantas de los pies.
POSTURE STATESTABLE
Margen de apoyo 100%
Herramientas del experimento 3DGíralo y elige una parte
Ajustar parámetros detallados
Inclinación del torso0.0°
Corrección0%
Oscilación0%
Tiempo de recuperación—
Este es un modelo simplificado para leer la relación entre el centro de masa y la región de apoyo. No predice el límite de vuelco de una máquina real.
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